Y encima Llueve.
Acabo de llegar de la terminal de Omnibus; de despedir a Andrea que partió rumbo a Zapala, Neuquén. Que tan duras se pueden poner las cosas cuando uno persigue un sueño puede resultar fácil de entender, lo que sí resulta difícil es explicarse a uno mismo porqué damos esos pasos que duelen y cuestan tanto. Entender eso es la única forma de seguir caminando.
Mi hermosa Princesa está viajando hacia su ciudad natal ya que es donde consiguió su primer empleo como profesional, y acá sigo yo en la ciudad de La Plata quizás un poco atado por puertas que estoy tratando de cerrar.
Nuestra idea es vivir en el Sur y es por eso que decidimos dar estos pasos que hoy implican separarnos. Es aquí donde surge la pregunta de si vale la pena este "esfuerzo"... el tiempo dirá, nosotros apostamos a que sí y nos jugamos en ello; pero que duele, Duele.
Amor Princesa Hermosa Mía: en este instante no estás detrás mío haciéndome mimos y viendo que escribo, pero sé que de alguna forma vas feliz hacia tu casa y tu carrera. Veamos cuanto tiempo aguanto y me resisto a cargar de cosas la Kombi, poner "De Cuando estuve Loco" de Serrat a sonar bien fuerte, y encaro la ruta tras tus pasos y tus besos.

























