
Lo que pasó anoche con la reparación de la Kombi me recuerda aquello de cuantos viajes no serían factibles sin la ayuda de Anibal, su señora Gricelda y Matías, el pichón de Gurú De Sandro.
Horas y horas peleando con una reparación que se complicaba a cada paso buscando que todo quede en perfectas condiciones.
Por suerte todo salió bien y el Grillo ya empieza a pedir ruta... faltan muchas cosas, algunas menores, otras que exijen mayor dedicación, pero lo más grave ya está resuelto y los tiempos programados siguen en curso.

Anibal... nos comemos un asado esta noche en conmemoración de la odisea??

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